Un matrimonio legal en otra época

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Historia de Charlie Johns y Eunice Winstead

El 19 de enero de 1937, en el pequeño pueblo de Sneedville, Tennessee, un joven agricultor llamado Charlie Johns, de alrededor de 22 años, contrajo matrimonio con Eunice Winstead, una niña de apenas 9 años.

Aunque hoy resulte impensable, en ese momento el matrimonio fue legal. Tennessee no tenía establecida una edad mínima obligatoria para casarse, y el registro civil se basaba únicamente en la información declarada. Según documentos de la época, la edad de la menor fue falseada en el acta matrimonial.

El caso no pasó desapercibido. Medios nacionales y revistas de gran circulación cubrieron la noticia, provocando una ola de indignación pública en todo el país. Para muchos estadounidenses, el matrimonio evidenciaba un vacío legal grave y una práctica social que debía ser erradicada.

La presión mediática y social fue tan fuerte que, poco tiempo después, el estado de Tennessee aprobó reformas legales estableciendo una edad mínima para contraer matrimonio, marcando un antes y un después en la legislación local.

¿Qué pasó con la pareja?

A pesar del escándalo, Charlie Johns y Eunice Winstead permanecieron casados durante décadas. La pareja tuvo varios hijos y llevó una vida alejada del foco mediático tras el revuelo inicial. Ambos fallecieron años después: Charlie en la década de 1990 y Eunice a mediados de los 2000.

¿Por qué vuelve a circular esta historia?

La reaparición del caso en redes sociales no responde a un hecho reciente, sino al interés constante por historias reales que muestran cómo han cambiado las leyes y valores sociales con el tiempo.

Muchas publicaciones en Instagram y otras plataformas omiten el contexto histórico, lo que puede llevar a confusión.

Este caso no debe interpretarse como una práctica aceptada hoy, sino como un ejemplo histórico que ayudó a impulsar cambios legales importantes.

Actualmente, el matrimonio infantil está prohibido o severamente restringido en la mayoría de los países, y es considerado una violación de los derechos de la infancia.

La historia de Charlie Johns y Eunice Winstead sigue siendo recordada no por normalizar una práctica, sino por haber contribuido, indirectamente, a que se corrigiera.

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