El despliegue naval de EE. UU. en Haití y su trasfondo político

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Puerto Príncipe, 3 de febrero de 2026.
La llegada del destructor lanzamisils USS Stockdale (DDG‑106) y de las patrulleras de la Guardia Costera USCGC Stone y USCGC Diligence a la bahía de Puerto Príncipe marca un nuevo capítulo en la compleja relación entre Estados Unidos y Haití. El arribo, confirmado por la Embajada estadounidense, se enmarca en la operación regional “Southern Spear”, dirigida por el secretario de Defensa Pete Hegseth, con el objetivo declarado de reforzar la seguridad marítima y combatir el narcotráfico en el Caribe.

USCGC Stone y USCGC Diligence


El comunicado oficial subrayó que la presencia de la flotilla refleja el “compromiso inquebrantable de Estados Unidos con la seguridad, la estabilidad y un futuro mejor para Haití”. Washington insiste en que la operación busca golpear las rutas de tráfico de drogas utilizadas por los llamados “narcoterroristas”, pero el despliegue también envía un mensaje político: apoyo explícito al gobierno interino de Alix Fils-Aimé, justo cuando el mandato del Consejo Presidencial de Transición (CPT) expira el 7 de febrero.


  • Gobierno haitiano: hasta ahora no ha emitido declaraciones oficiales.
  • República Dominicana: diputados celebraron la medida como un “mensaje contundente” contra las pandillas que controlan gran parte del territorio haitiano.
  • Sociedad civil haitiana: organizaciones locales reclaman que el apoyo militar vaya acompañado de un fortalecimiento de la Policía Nacional y de respeto a la soberanía.
  • Prensa haitiana: interpreta la operación como un respaldo militar en un momento crítico, aunque advierte sobre el riesgo de dependencia externa.

El trasfondo de la crisis


La llegada de los buques ocurre en un país marcado por la violencia y el colapso institucional:

  • En 2025 murieron casi 6.000 personas en actos de violencia perpetrados por bandas armadas.
  • Las pandillas controlan amplias zonas, debilitando la autoridad del Estado.
  • Haití no celebra elecciones nacionales desde 2016.
  • El CPT, órgano provisional, ve expirar su mandato en febrero de 2026.
  • EE. UU. sancionó recientemente a miembros del CPT acusados de colaborar con las pandillas.
  • La ONU alerta sobre una crisis humanitaria y un vacío institucional que amenaza la estabilidad regional.


Aunque el motivo oficial es la lucha contra el narcotráfico, el despliegue naval se interpreta como parte de una estrategia más amplia:

  • Apoyo político al gobierno interino frente a la expiración del CPT.
  • Presión internacional para evitar cambios de poder por la fuerza.
  • Mensaje regional de que Washington no permitirá que Haití se convierta en un foco de inseguridad que desestabilice el Caribe.

Mientras Washington reafirma su compromiso con la seguridad y la estabilidad, la sociedad civil insiste en que la verdadera solución pasa por fortalecer las instituciones locales y garantizar la soberanía nacional. Haití se encuentra en un punto de inflexión, y la presencia militar extranjera añade una nueva capa de complejidad a su futuro inmediato.


El arribo del USS Stockdale y las patrulleras estadounidenses no es solo un movimiento táctico contra el narcotráfico: es un gesto político en medio de la crisis haitiana.

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