FMI alerta sobre la inflación en EE. UU. pese al auge de la inteligencia artificial

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El FMI prevé que Estados Unidos mantenga su crecimiento gracias al consumo y la inversión tecnológica, pero advierte que el petróleo caro y la incertidumbre sobre la inteligencia artificial podrían alterar las perspectivas económicas durante los próximos años.

El FMI prevé que la inflación en Estados Unidos repunte en 2026 antes de moderarse el próximo año

El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la economía de Estados Unidos crezca un 2,3 % durante 2026, impulsada por el consumo privado y las inversiones en inteligencia artificial (IA). Sin embargo, advierte que el encarecimiento de la energía y los riesgos del mercado tecnológico podrían complicar las perspectivas económicas.

En su informe de Perspectivas de la Economía Mundial, publicado el 13 de octubre, el organismo anticipa un repunte de la inflación estadounidense antes de una moderación gradual durante 2027. También señala que la inflación subyacente podría tardar hasta mediados de 2028 en regresar al objetivo del 2 %.

Las proyecciones reflejan una economía que mantiene su capacidad de crecimiento, aunque enfrenta presiones relacionadas con los conflictos geopolíticos, los precios del petróleo y la incertidumbre sobre la rentabilidad de las inversiones tecnológicas.

El organismo mantiene su previsión de crecimiento del producto interno bruto (PIB) estadounidense en un 2,3 % para 2026. También proyecta una expansión del 2,3 % para 2027.

El consumo privado, la política fiscal y las condiciones financieras favorables figuran entre los principales factores que sostienen la actividad económica. A estos elementos se suma la inversión empresarial en tecnología, especialmente en infraestructura relacionada con la inteligencia artificial.

Según los datos gubernamentales citados en los informes, el PIB estadounidense avanzó a una tasa anualizada del 2,5 % durante el primer trimestre de 2026. En el segundo trimestre, el ritmo se moderó al 2,2 %.

Esta desaceleración no significa necesariamente que la economía estadounidense se encuentre en recesión. El FMI mantiene sus previsiones de crecimiento, aunque reconoce que diversos factores podrían modificar el escenario durante los próximos meses.

La inversión tecnológica también contribuye a sostener la productividad y atrae capital hacia empresas, centros de datos e infraestructura digital. No obstante, el organismo considera que todavía existen dudas sobre la magnitud de sus beneficios económicos a largo plazo.

Uno de los principales desafíos identificados por el FMI es el comportamiento de los precios. El organismo proyecta que la inflación general de Estados Unidos alcance el 3,6 % durante 2026.

Para 2027, prevé una reducción al 2,8 %, aunque el indicador permanecería por encima del objetivo del 2 % utilizado por la Reserva Federal como referencia de estabilidad de precios.

La inflación subyacente presenta otro desafío. Esta medida excluye los componentes más volátiles, como los alimentos y la energía, para identificar mejor las tendencias persistentes de los precios.

El FMI estima que la inflación subyacente estadounidense no regresará al 2 % hasta mediados de 2028. Esto significa que las presiones sobre los precios podrían continuar durante un período prolongado, incluso si algunos productos energéticos comienzan a abaratarse.

La diferencia entre ambas medidas resulta importante para comprender la evolución del costo de vida. La inflación general refleja los cambios de toda la cesta de consumo, mientras que la subyacente ayuda a evaluar las tendencias de fondo.

El encarecimiento de la energía constituye uno de los principales factores detrás de las nuevas previsiones inflacionarias.

El FMI calcula que el precio promedio del petróleo alcanzará los 95,74 dólares por barril durante 2026, frente a los 67,74 dólares registrados en 2025.

Esta diferencia representa un aumento considerable que puede trasladarse a los combustibles, el transporte y otros costos empresariales. Cuando producir y distribuir bienes resulta más caro, las empresas pueden trasladar parte de esos gastos a los consumidores.

El conflicto en Oriente Medio también añade incertidumbre al suministro energético internacional. Los daños a infraestructuras petroleras y las dificultades para transportar crudo pueden prolongar las presiones sobre los mercados.

El escenario central del FMI contempla una reapertura del estrecho de Ormuz en marzo de 2027. Además, supone que las condiciones previas a la guerra se restablecerán esencialmente hacia octubre de ese año.

Estas fechas forman parte de los supuestos utilizados para elaborar las proyecciones, no de acontecimientos garantizados. Si el conflicto se prolonga o el suministro energético continúa limitado, las perspectivas de inflación y crecimiento podrían empeorar.

Estados Unidos cuenta con una ventaja relativa frente a algunas economías importadoras de energía, porque es un exportador neto energético. Esto limita ciertos efectos directos sobre su producción, aunque no lo protege del encarecimiento internacional del petróleo.

La inversión en inteligencia artificial representa otro componente fundamental del panorama económico estadounidense.

Las empresas destinan importantes recursos a centros de datos, equipos informáticos, sistemas avanzados y nuevas infraestructuras. Este proceso aumenta la demanda de electricidad, construcción, bienes de capital y trabajadores especializados.

El FMI reconoce que estas inversiones contribuyen al crecimiento económico. Sin embargo, advierte que sus efectos sobre la productividad todavía no se observan con claridad en los datos agregados.

Una parte importante del impulso tecnológico se concentra en Estados Unidos y China. Ambos países representaron más del 75 % de las importaciones netas de hardware relacionado con la inteligencia artificial durante 2025, según las cifras citadas por El País.

Esta concentración puede beneficiar a las economías vinculadas con la producción de equipos, el desarrollo de software y la construcción de infraestructura digital. Al mismo tiempo, aumenta la exposición a cambios bruscos en las expectativas de los inversionistas.

Si los mercados concluyen que los beneficios económicos de la IA serán menores de lo esperado, las valoraciones de las empresas tecnológicas podrían caer. Una corrección de ese tipo afectaría la riqueza de los inversionistas, el consumo y la inversión empresarial.

Por ello, el FMI considera que la incertidumbre sobre la rentabilidad futura de la inteligencia artificial constituye uno de los riesgos relevantes para la economía estadounidense.

El FMI contempla escenarios adversos en los que el crecimiento estadounidense perdería fuerza. Sin embargo, estas simulaciones no representan su previsión principal.

Según los escenarios probabilísticos descritos por El País, existe una probabilidad cercana al 30 % de que la inflación general estadounidense supere el 4 % durante 2027.

El organismo también calcula una probabilidad aproximada del 30 % de que el crecimiento caiga por debajo del 1 % ese año, en un escenario compatible con una recesión moderada iniciada durante el último trimestre de 2026.

Estas cifras proceden de modelos que evalúan distintos resultados posibles. No significan que la inflación vaya a superar necesariamente el 4 % ni que una recesión esté confirmada.

El resultado dependerá de factores como la duración de los conflictos, la evolución de los precios energéticos, el comportamiento del consumo y las decisiones de política económica.

La diferencia entre una desaceleración y una recesión es importante. Una economía puede seguir creciendo, pero a un ritmo insuficiente para mantener el dinamismo de la actividad empresarial y del empleo.

El informe también examina las consecuencias de una eventual corrección del mercado tecnológico.

En uno de los escenarios simulados, las acciones estadounidenses caen un 20 % durante 2026. Bajo esas condiciones, el consumo se debilita y el PIB estadounidense se sitúa un 1,8 % por debajo del escenario central en 2028.

Este resultado ilustra cómo una pérdida de confianza en las empresas tecnológicas podría extenderse a otros sectores de la economía. Una reducción del valor de las inversiones puede afectar el gasto de los hogares y limitar la financiación de nuevos proyectos.

El FMI también contempla un escenario en el que los proveedores asiáticos no logran satisfacer la demanda de componentes tecnológicos. En ese caso, la inflación estadounidense aumentaría 0,4 puntos porcentuales hacia 2028 y los tipos de interés subirían aproximadamente 0,7 puntos.

Sin embargo, el organismo identifica posibilidades más favorables si la inversión tecnológica consigue generar beneficios superiores a los previstos.

En ese escenario, el PIB estadounidense sería un 0,4 % mayor en 2027 y un 1,3 % superior en 2031, en comparación con la trayectoria de referencia.

Estas cifras muestran que la inteligencia artificial puede impulsar el crecimiento, pero sus resultados dependerán de la productividad que genere, la capacidad de las empresas y la evolución de los mercados.

La evolución de los precios también influirá en las decisiones de los bancos centrales.

El FMI recomienda vigilar especialmente las expectativas inflacionarias y los salarios. Si las presiones iniciales se trasladan a otros sectores y mantienen los precios elevados, las autoridades monetarias podrían necesitar políticas más restrictivas.

Unos tipos de interés elevados encarecen los préstamos para las familias y las empresas. También pueden reducir la inversión, moderar el consumo y aumentar el costo de financiar determinadas actividades económicas.

Por otra parte, un debilitamiento significativo del crecimiento podría abrir la puerta a recortes graduales de las tasas.

La decisión dependerá de cómo evolucionen conjuntamente la inflación y la actividad económica. Reducir los tipos demasiado pronto podría prolongar las presiones sobre los precios, mientras que mantenerlos elevados durante demasiado tiempo podría frenar el crecimiento.

El FMI no presenta una trayectoria completamente definida para las tasas de interés, sino que destaca la necesidad de responder a los datos económicos y a los riesgos que se materialicen.

China, Asia y los desequilibrios comerciales mundiales

Las perspectivas estadounidenses también están relacionadas con los movimientos comerciales internacionales.

El FMI advierte que los desequilibrios de las cuentas corrientes podrían aumentar ligeramente durante 2026 y mantenerse elevados en 2027.

China y otras economías exportadoras asiáticas podrían registrar mayores superávits comerciales, mientras que Estados Unidos y la eurozona afrontarían saldos más débiles.

La inversión en inteligencia artificial contribuye a explicar parte de esta dinámica. La demanda de equipos informáticos y componentes beneficia a las economías que fabrican esos productos, mientras que Estados Unidos concentra una parte importante de la inversión tecnológica.

Los aranceles también forman parte del panorama comercial. El FMI señala que la estructura de los gravámenes estadounidenses ha cambiado y que persisten medidas adicionales entre Washington y algunos de sus socios.

Estas políticas pueden alterar los costos de importación, las decisiones de las empresas y los flujos comerciales. Sus efectos finales dependerán de cómo respondan los productores, los consumidores y los gobiernos involucrados.

Qué significa este panorama para la economía mundial

El FMI describe una economía mundial que conserva capacidad de crecimiento, pero cuya evolución depende cada vez más de factores geopolíticos y tecnológicos.

El organismo proyecta un crecimiento mundial del 3,1 % en 2026 y del 3,4 % en 2027. Sin embargo, advierte que los resultados serán desiguales entre países y regiones.

Las economías que se benefician de las inversiones en inteligencia artificial o de condiciones comerciales favorables podrían mantener un mayor dinamismo. En cambio, los países dependientes de las importaciones energéticas pueden sufrir más cuando suben los precios del petróleo.

La prolongación de los conflictos en Oriente Medio representa un riesgo para el suministro energético y la estabilidad de los precios. Una corrección brusca de las expectativas sobre la inteligencia artificial podría debilitar la inversión y afectar a los mercados financieros.

Para Estados Unidos, el escenario central sigue mostrando un crecimiento del 2,3 % durante 2026 y 2027. No obstante, el aumento previsto de la inflación revela que la fortaleza económica no elimina los riesgos.

Fuentes: El país | INFOBAE

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