pérdida progresiva de masa muscular: dr. Carlos Jaramillo

El Dr. Carlos Jaramillo destaca la sarcopenia, la pérdida progresiva de masa muscular, como un asesino oculto que comienza a afectar la salud a partir de los 40 años.
Esta condición impacta negativamente la salud cerebral, la inteligencia, el riesgo de enfermedades neurodegenerativas, infartos, problemas hormonales, fracturas, diabetes, sobrepeso, obesidad y artrosis. No es un problema exclusivo de la vejez, ya que también se observa en niños y jóvenes.
El mensaje principal es que todas las personas, sin importar la edad, deben hacer ejercicio para mantener la masa muscular, porque el músculo es fundamental para la salud cerebral, mental, cardiovascular, hormonal y metabólica.
Entre los principales factores de riesgo se encuentran la inactividad física, que puede aumentar el riesgo hasta en un 50% en adultos; la deficiencia de proteína, que impide la adecuada regeneración muscular y afecta a gran parte de la población; eldéficit hormonal asociado al envejecimiento, como la disminución de testosterona en hombres y estrógenos en mujeres; la resistencia a la insulina, frecuente en personas con sobrepeso, obesidad o diabetes; la inflamación crónica de bajo grado; la deficiencia de vitamina D; y el consumo crónico de alcohol y tabaco.
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consecuencias de la sarcopenia.
Las consecuencias de la sarcopenia son graves. Aumenta tres veces el riesgo de caídas y fracturas, y una fractura puede elevar hasta un 50% la mortalidad durante el primer año. También incrementa el riesgo de hospitalización y complica la recuperación después de cirugías.
La pérdida de masa muscular favorece el aumento de grasa corporal, empeora el pronóstico en enfermedades crónicas como cáncer, patologías renales y cardíacas, y afecta la independencia funcional, dificultando actividades básicas como caminar o subir escaleras.
Además, tiene un impacto psicológico importante, relacionado con fatiga, aislamiento social y depresión.
Para prevenir y revertir la sarcopenia se recomienda el entrenamiento de resistencia, como pesas o bandas, al menos tres veces por semana y de forma progresiva. También es útil incorporar ejercicios de equilibrio como yoga o pilates.
En cuanto a la alimentación, se sugiere consumir aproximadamente 1.5 gramos de proteína por kilo de peso corporal o hasta 1 gramo por libra, asegurando una ingesta adecuada de aminoácidos como leucina y glutamina, además de incluir grasas saludables y fibra.
En algunos casos, bajo supervisión médica, pueden considerarse suplementos como proteína de suero, creatina, vitamina D, omega-3 y magnesio.
El descanso y el manejo del estrés son fundamentales. El músculo se recupera y se forma durante la noche, y el estrés crónico puede interferir con este proceso incluso cuando la alimentación y el ejercicio son adecuados.
