Protestas en Irán: represión, muertes, apagón digital y tensión internacional en aumento

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Protestas en Irán

¿Que dice el el gobierno de Irán?

El Gobierno de Irán rechaza estas acusaciones. Su ministro de Relaciones Exteriores aseguró que las cifras de muertos están siendo exageradas como parte de una “campaña de desinformación”, y afirmó que las muertes reales serían de “solo cientos”. Según la versión oficial, las protestas habrían sido infiltradas por “elementos terroristas” dirigidos desde el exterior.


Irán atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Desde hace semanas, el país vive una ola de protestas masivas contra el régimen, respondidas con una represión que, según organizaciones de derechos humanos, ha dejado miles de muertos, miles de detenidos y un apagón informativo casi total.


De acuerdo con datos recopilados por grupos independientes, más de 2.400 manifestantes habrían muerto desde que comenzaron las protestas el mes pasado.

Estas cifras no han podido ser verificadas de forma independiente debido al severo corte de internet, uno de los más grandes registrados en el país, que ha aislado a millones de personas del resto del mundo.


Denuncias de ejecuciones y condenas sin juicio


Uno de los puntos que más alarma ha generado a nivel internacional es la posibilidad de ejecuciones de manifestantes detenidos.

El caso más emblemático es el de Erfan Soltani, un joven de 26 años que fue arrestado en su domicilio y condenado a muerte sin un proceso judicial transparente ni acceso a un abogado, según denuncian organizaciones de derechos humanos.


Aunque su ejecución fue pospuesta, no ha sido oficialmente cancelada, lo que mantiene en vilo a su familia y a la comunidad internacional.


Amnistía Internacional ha denunciado lo que califica como “ejecuciones ilegales a gran escala”, señalando que las fuerzas de seguridad iraníes han disparado directamente contra manifestantes y civiles desarmados, incluso desde edificios, mezquitas y puestos policiales. También se han documentado morgues saturadas y centros improvisados para almacenar cuerpos.


La respuesta del régimen iraní


El Gobierno de Irán rechaza estas acusaciones. Su ministro de Relaciones Exteriores aseguró que las cifras de muertos están siendo exageradas como parte de una “campaña de desinformación”, y afirmó que las muertes reales serían de “solo cientos”. Según la versión oficial, las protestas habrían sido infiltradas por “elementos terroristas” dirigidos desde el exterior.


Las autoridades iraníes también han negado que exista un plan sistemático para ejecutar manifestantes, calificando estas denuncias como parte de una operación política para justificar una intervención extranjera.


Trump, Estados Unidos y la amenaza de una acción militar


En medio de la crisis, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Irán le habría comunicado que no hay planes para realizar ejecuciones, y que las muertes se habrían detenido. No obstante, advirtió que su gobierno “observará y esperará”, sin descartar una acción militar si la represión continúa.


Trump ha expresado públicamente su apoyo a los manifestantes y ha advertido que Estados Unidos responderá con dureza si el régimen iraní ejecuta a ciudadanos que protestan pacíficamente.


Algunos legisladores estadounidenses han ido más allá. El senador Lindsey Graham declaró que un ataque directo contra el régimen iraní sería la única ayuda real para los manifestantes, argumentando que debilitar la capacidad represiva del Gobierno podría cambiar el rumbo de la crisis.


Aislamiento, evacuaciones y alerta global


La situación en Irán ha provocado una reacción en cadena a nivel internacional:


Reino Unido cerró temporalmente su embajada en Teherán y retiró a todo su personal.


España, Italia y Alemania recomendaron a sus ciudadanos abandonar Irán de inmediato.


Varias aerolíneas internacionales han evitado el espacio aéreo iraní, y vuelos han sido desviados o cancelados.


La FAA anunció cierres temporales del espacio aéreo de Teherán.


India confirmó que sus vuelos comerciales están siendo redirigidos por razones de seguridad.


Además, el Grupo de los Siete (G-7) advirtió que impondrá nuevas sanciones si Irán no detiene la represión y las violaciones a los derechos humanos.


Un país paralizado por el miedo


Dentro de Irán, la población intenta mantener una apariencia de normalidad: ir al trabajo, hacer compras o acudir a citas médicas. Sin embargo, el miedo es palpable. Las comunicaciones son limitadas, las llamadas internacionales se cortan, y muchos evitan hablar de política incluso en privado, por temor a represalias.


Mientras tanto, comunidades iraníes en el extranjero presionan a sus gobiernos para que actúen. En ciudades de Estados Unidos y Europa se multiplican las protestas y las resoluciones de apoyo a un Irán libre, denunciando décadas de represión, persecución religiosa y violencia estatal.


Un escenario abierto y peligroso


La crisis en Irán sigue evolucionando rápidamente. La combinación de represión interna, apagón informativo, presión diplomática y amenazas militares ha colocado al país en una situación extremadamente volátil, con consecuencias que podrían extenderse a toda la región.


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