Zapatillas hechas por robots: para competir con Nike y Adidas

· 08.03.2026

Zapatillas deportivas

En las afueras de Busan, Corea del Sur, una fábrica aparentemente común esconde una de las apuestas tecnológicas más ambiciosas de la industria del running.

Dentro del edificio, decenas de robots trabajan coordinados como en una planta automotriz, pero en lugar de coches lo que producen son zapatillas deportivas.

El proyecto pertenece a la marca suiza On Holding, que busca cambiar la forma en que se fabrican las zapatillas para competir con gigantes como Nike y Adidas.


La instalación funciona con una tecnología llamada Lightspray, un sistema de producción altamente automatizado que permite fabricar hasta tres pares de zapatillas por minuto con una intervención humana mínima.

En la planta trabajan 32 robots industriales desarrollados por la empresa tecnológica suiza ABB. Estos robots se encargan de casi todo el proceso: desde manipular los moldes con forma de pie hasta aplicar el material que forma la parte superior de la zapatilla.


El proceso es muy distinto al de la fabricación tradicional. Primero, un robot coloca un molde que ya incluye la suela, que aún es fabricada por proveedores externos.

Luego, una máquina rocía alrededor del molde un filamento textil especial que se aplica a unos 95 grados para darle flexibilidad. Cada zapatilla utiliza aproximadamente 1,5 kilómetros de este filamento.

Con ese mismo material se forma toda la parte superior del calzado, sin necesidad de cordones, lengüetas ni refuerzos adicionales.

Una vez completada la estructura, otra máquina sella el logotipo utilizando tecnología ultravioleta y el producto pasa al único punto donde intervienen personas: el control de calidad.


Según la compañía, este método reduce drásticamente la complejidad de la producción. Lo que antes requería cerca de 200 pasos ahora puede realizarse en apenas tres. Además, el desarrollo de un nuevo modelo pasa de tardar hasta dos años a solo unos dos meses.

Esto permite a la empresa experimentar más rápido con nuevos diseños y responder con mayor agilidad a las tendencias del mercado.


Uno de los fundadores de la empresa, Caspar Coppetti, explica que la automatización ofrece varias ventajas clave: permite producir más cerca de los mercados de venta, reduce el consumo de energía, ocupa menos espacio y evita depender de países donde la mano de obra barata ha sido tradicionalmente el motor de la industria del calzado.

Durante décadas, muchas marcas han fabricado sus productos en países como Vietnam, pero el cambio en las preferencias laborales y el aumento de costos está empujando a las empresas a buscar nuevos modelos de producción.


La marca suiza ha crecido con rapidez en los últimos años. Parte de su popularidad se debe también a la participación del legendario tenista Roger Federer como inversor y embajador.

Desde que salió a bolsa en el Nasdaq Composite en 2021, la empresa ha ganado cada vez más visibilidad en el mercado global.


Los resultados reflejan ese crecimiento. En 2025 la compañía alcanzó ventas por más de 3.000 millones de francos suizos, lo que representa un aumento cercano al 30 % respecto al año anterior.

En apenas cinco años ha multiplicado por cuatro su facturación, posicionándose en el segmento premium del mercado, donde sus zapatillas suelen partir de unos 140 euros.


El objetivo de la empresa es ganar terreno en un mercado global del running valorado en unos 46.500 millones de dólares, dominado principalmente por marcas consolidadas como Nike, Adidas, Skechers y New Balance.

Para ello, On apuesta por diferenciarse a través de la innovación tecnológica y la automatización industrial.


La compañía ya estudia replicar este modelo de fábrica en otras regiones del mundo, especialmente en Estados Unidos y Europa. Con ello busca reducir costos de transporte, evitar aranceles y acercar la producción a los consumidores.

Si el sistema funciona como esperan, podría marcar un antes y un después en la forma en que se fabrican las zapatillas deportivas.