Empresario Haitiano Sancionado Por Financiar Bandas Vende Galletas Sin Registro en RD

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Empresario haitiano vende Galletas cremica en RD
Imagen representativa – galletas proveniente de haitiano ( Cosmovita media).

Galletas Cremica: El Vínculo Oculto con un Empresario Sancionado por Canadá

Las galletas que compramos diariamente pueden esconder historias perturbadoras. Recientemente, un video del creador de contenido El Piro encendió las alarmas. El caso involucra las galletas Cremica y un empresario haitiano sancionado internacionalmente.

¿Quién es Reynold Deeb?

Reynold Deeb es el director de operaciones del Grupo Deka en Haití. Esta empresa es uno de los importadores más grandes de bienes de consumo masivo del país. Sin embargo, su historia va más allá de los negocios convencionales.

En diciembre de 2022, Canadá impuso sanciones contra Deeb junto con otros dos empresarios haitianos. Las autoridades canadienses lo acusan de proteger y facilitar actividades de bandas criminales armadas. Además, se le vincula con lavado de dinero y actos de corrupción.

Por otro lado, un panel de investigación de la ONU presentó evidencia más contundente. Según el informe, Deeb ha financiado a miembros de bandas para proteger sus negocios. También se menciona que controla la selección de oficiales de aduanas en puertos clave.

Operaciones en República Dominicana

Mientras Deeb está prohibido de entrar a territorio dominicano, sus negocios operan sin restricciones. A través de empresas como Dekadom SRL y Willy & Chic Dominicana SRL, continúa importando productos. Estas compañías se dedican a la distribución de confitería, bebidas y artículos de consumo personal.

En consecuencia, productos vinculados a estas empresas llegan diariamente a colmados dominicanos. Muchos consumidores desconocen el origen de las marcas que compran. Esta situación plantea serias preguntas sobre los controles aduaneros y sanitarios del país.

El Problema de los Registros Sanitarios

Según las denuncias presentadas en el video de El Piro, existen irregularidades graves. Algunas galletas circulan en el mercado dominicano sin los registros sanitarios requeridos por ley. Otros paquetes contienen etiquetas que indican que el producto está destinado al mercado indio.

Asimismo, surge la pregunta: ¿cómo productos etiquetados para otros países terminan en República Dominicana? Esta situación evidencia fallas en los sistemas de control de importación. Las autoridades sanitarias y aduaneras tienen responsabilidad directa en este asunto.

El Vínculo con Bandas Criminales

Las sanciones canadienses no son simples restricciones administrativas. Canadá afirma tener evidencia de que estos empresarios financian a grupos armados. Entre estos grupos se encuentra la coalición liderada por el infame «Barbecue» en Haití.

Por lo tanto, cada compra de productos vinculados a estas redes podría financiar indirectamente el caos. El dinero que gastamos en galletas podría terminar alimentando la violencia del otro lado. Esta realidad es tan simple como aterradora para los consumidores conscientes.

Fallas del Sistema de Control

El caso expone una contradicción fundamental en las políticas de seguridad nacional. Por un lado, el gobierno dominicano prohíbe la entrada de Deeb al territorio. Por otro lado, sus productos cruzan la frontera comercial sin mayores obstáculos.

Mientras tanto, instituciones como Proconsumidor y Salud Pública parecen ausentes del debate. No se han emitido alertas públicas sobre productos sin registro sanitario. Tampoco existen campañas para informar a los consumidores sobre estos vínculos empresariales.

Seguridad Nacional y Consumo Responsable

Este caso trasciende el ámbito puramente comercial o alimenticio. Se trata de seguridad nacional, ética empresarial y protección al consumidor. Permitir que productos de empresarios sancionados circulen libremente debilita las políticas de seguridad.

Además, pone en riesgo la salud pública cuando estos productos carecen de registros adecuados. Los niños son particularmente vulnerables al consumir galletas sin controles de calidad verificados. Las autoridades deben actuar con urgencia para cerrar estas brechas regulatorias.

¿Qué Pueden Hacer los Consumidores?

El poder de cambio más inmediato está en nuestras manos como consumidores. Si sabemos que un producto financia actividades criminales, podemos optar por no comprarlo. Existen alternativas locales y de otras fuentes sin vínculos cuestionables.

Igualmente, es fundamental exigir transparencia a las autoridades. Debemos presionar para que se publiquen listas de productos sin registro sanitario. También necesitamos que se investigue el origen de mercancías con etiquetas para otros mercados.

Recomendaciones para las Autoridades

El gobierno debe implementar medidas concretas de inmediato. Primero, realizar auditorías exhaustivas de productos importados vinculados a empresarios sancionados. Segundo, publicar listas actualizadas de productos sin registros sanitarios vigentes.

Tercero, fortalecer los controles en puertos y aduanas para evitar la entrada de mercancía irregular. Cuarto, coordinar con organismos internacionales para rastrear flujos financieros sospechosos. Finalmente, educar al público sobre cómo identificar productos sin certificaciones adecuadas.

Este caso demuestra que la seguridad nacional comienza en nuestras decisiones de consumo diario. No podemos permitir que empresarios sancionados por financiar el crimen continúen operando libremente. Las autoridades deben cerrar los vacíos legales que permiten esta situación.

Sin embargo, mientras el gobierno actúa, los consumidores también tenemos responsabilidad. Informarnos sobre el origen de los productos que compramos es un acto de autodefensa. Revisar registros sanitarios y etiquetas es nuestro derecho y nuestro deber.

En definitiva, cada galleta que compramos puede ser un voto a favor o en contra. Un voto por la seguridad nacional o por el financiamiento del crimen organizado. La elección, como siempre, está en nuestras manos.

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