México empieza a reflejar el estancamiento económico

El empleo en México empieza a reflejar el estancamiento económico
México
Las cifras más recientes del mercado laboral mexicano revelan una tendencia que preocupa a los analistas: el empleo formal crece por debajo de lo necesario, mientras el trabajo informal continúa expandiéndose.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) confirman que la economía no genera suficientes empleos de calidad para absorber a los nuevos trabajadores que ingresan cada mes al mercado, en su mayoría jóvenes.
Una economía que no logra despegar México
El Producto Interno Bruto de México cerró 2025 con un crecimiento de apenas 0,8%, y las perspectivas para el primer trimestre de 2026 no son más alentadoras: el mercado anticipa una contracción de -0,5%, según un sondeo de Reuters. El INEGI publicará esa cifra oficial este jueves.
En ese contexto, el secretario del Trabajo, Marath Bolaños, salió esta semana a defender los indicadores laborales en la conferencia mañanera. Señaló que 60 millones de personas se encuentran ocupadas en el país y que la tasa de desocupación es de 2,4%, por debajo del promedio de la OCDE.
«Es resultado de una economía que sigue generando oportunidades, permitiendo que más personas tengan acceso a un ingreso y mayor estabilidad para sus familias», declaró ante la prensa.
Sin embargo, los analistas advierten que esos números no cuentan la historia completa.
El empleo formal, insuficiente para la demanda
Aunque el IMSS registra crecimiento en el empleo formal —aquel con contrato y prestaciones—, su ritmo está lejos de ser suficiente.
Según el think tank México ¿Cómo Vamos?, el país necesita generar cerca de 100.000 empleos nuevos por mes para cubrir la demanda de quienes se incorporan al mercado laboral, una meta que difícilmente se ha alcanzado en el último año.
«Nosotros vemos una desaceleración desde finales de 2024, sobre todo en la generación de empleo para la industria manufacturera», señala Axel González, coordinador de datos de la organización.
La incertidumbre en torno al futuro del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá (TMEC), cuya revisión está prevista para julio, sumada a los aranceles impuestos por la administración Trump, ha presionado al sector industrial desde inicios de 2025.
BBVA Research advierte que el entorno económico actual «no ha favorecido las condiciones» para una recuperación de la inversión ni para un mayor dinamismo empresarial, lo que ha limitado la creación de empleo formal y ha contribuido al cierre de micro, pequeñas y medianas empresas.
La informalidad como válvula de escape
Ante la falta de oportunidades en el sector formal, quienes no encuentran empleo con contrato terminan absorbidos por la economía informal.
A finales de marzo, el INEGI registró una tasa de informalidad laboral de 54,8%. Eso explica, en buena parte, por qué la tasa de desocupación se mantiene tan baja.
«Que la tasa sea tan baja tiene que ver con lo amplio que es el sector informal en el país», apunta González.
El problema es estructural: los empleos informales no tributan impuestos ni contribuyen de manera significativa al desarrollo económico, lo que limita la capacidad del Estado para financiar servicios y políticas públicas.
BBVA Research va más lejos en su análisis y advierte que aumentos sostenidos del salario mínimo, en un contexto de bajo crecimiento, podrían estar «contribuyendo a desalentar la formalidad o incluso a propiciar el desplazamiento hacia esquemas informales».
El debate sobre el salario mínimo
Desde que López Obrador asumió la presidencia en 2018, el salario mínimo en México ha acumulado un incremento de 135%.
La medida mejoró el poder adquisitivo de millones de trabajadores, pero también generó tensiones en el sector empresarial.
Algunas firmas manufactureras del norte del país han optado por reubicar sus operaciones en otros países, argumentando que sus márgenes no soportan los nuevos costos laborales.
Un panorama que depende de factores externos
A los desafíos internos se suma la incertidumbre global.
La guerra en Oriente Medio y la volatilidad que ha generado en los mercados complican aún más las perspectivas de recuperación para la economía mexicana en 2026, un año en el que el gobierno esperaba un rebote significativo impulsado por inversión pública y el cierre del TMEC.
Por ahora, las cifras de empleo reflejan lo que ya muestran otros indicadores: una economía en pausa, que no termina de encontrar el impulso necesario para crecer.